La
sala estaba llena de energía, podían verse brillar no sólo las
pantallas de los portátiles sino a los jóvenes que estaban atentos
a cada palabra que el orador decía.
El
aforo del aula magna era de setecientas personas, pero esa mañana
había más de dos mil.
-La
amenaza corporativa no quiere que seas libre, todo lo que consumes
está envenenado y cada regalo es una trampa que tiene como único
objetivo hacerte un esclavo. ¿Usas un Mac, los servicios de Google?,
entonces dime quien tiene tus ficheros, ¡porque esa es la persona
que los está leyendo!, tú le diste el permiso para ello.
Dan
estaba observando con fascinación el espectáculo, era un completo
activista del software libre desde los quince años. Por eso era un
auténtico evento estar ante el máximo representante del software
libre, alguien que había sido encarcelado incontables veces y
demandado por las principales empresas de software e Internet. No
tenía casa, vivía en los domicilios de los activistas que lo
invitaban a dar sus conferencias, una mochila grande y su portátil a
cuestas. Era todo lo que llevaba encima.
Su
último portátil era uno de manufactura chica, un Dooloong v7, con
un procesador TDragon a 1,2 Ghz.
Ray
Strockwell era el nombre más incómodo del moderno capitalismo y se
alojaba en casa de su amigo Chema. Aquellos estaban siendo días
excitantes.
Chema
había soportado toda una batería de preguntas sobre el mítico
hacker, qué comía cuanto dormía, de qué habían hablado. La vida
de aquel personaje era sumamente interesante y ¡esa noche iban a
cenar juntos!. Aquello le ponía aún más acelerado que la charla en
sí.
Lea
se le acercó, estaba tan contenta como él. Ella era un curso menor
que Dan y una de las pocas chicas que habitaban las conferencias para
Hackers y amantes del software libre.
-¿Vas
a hablar con él?-
-Ahora
hay mucha gente, esta noche tendré ocasión de hablar con él todo
lo que quiera.
-Suertudo,
al menos acompáñame mientras intento que me firme el portátil.
Miró
el portátil de Lea con desagrado, llevaba una distribución de Linux
comercial, que tenía software cerrado, por cosas que había leído
de Ray era capaz de negarse a firmarle el portátil, pero prefirió
que lo descubriera ella misma, había visto en sus ojos que más allá
de la ideología el gurú le parecía un tipo atractivo, y sin duda
lo era, cosa que desagradó a Dan.
Se
acercaron al tropel de gente que quería algo de Ray, el tipo
estrechaba manos, firmaba camisetas portátiles y posaba para fotos.
Dan empujaba y era empujado cuando al final llegaron Lea le dió dos
besos y le pidió que firmara el portátil, esperaba el momento del
rechazo, pero el tipo firmó sin mirarlo. Aquello le sentó fatal y
la dejó sola con su felicidad. Podría ser un gurú del software o
un cantante de rock, pero la chica no distinguía la diferencia.
Cuando
no quedó apenas nadie vio a Chema que esperaba pacientemente al lado
de Ray mientras firmaba las últimas camisetas. Era más tarde de lo
previsto. Chema presentó a Dan a Ray y este le saludó con una
sonrisa. Ray tenía fama de ser poco sociable, incluso rudo en muchas
ocasiones. De momento le pareció amable.
Solo
llevaba un gran petate militar con sus cosas y la bolsa de su
portátil, un Netbook. Cuando se metieron en el coche les dijo.
-No
se lo tomen a mal pero no me gusta la charla intrascendente, estaré
trabajando en el viaje, pero ustedes charlen de lo que quieran.
Y
tal cual lo dijo abrió su Netbook y se puso golpear rítmicamente
las teclas. Chema y Dan se quedaron sin saber qué hacer.
Ray
había llevado su locura por el software libre al punto de rechazar
algunos portátiles basados en Linux que incluían programas
propietarios. Llevaba un año con un Netbook chino que le ofrecieron
en su último viaje a Asia, estando en Shenzen un fabricante que era
uno de los patrocinadores de la conferencia le habló de su portátil
100% software libre y aquello gustó a Stockwell, así que le dieron
el prototipo.
Era un Netbook de 11 pulgadas, nada que ver con su
antiguo IBM de 17 pulgadas con el que siempre se le veía. El
procesador del equipo era un TDragon a 1,2 Ghz, tenía 2 Gb de RAM y
un disco duro en estado solido de 80 GB, una máquina muy limitada
para los tiempos que corrían, pero que estaba limpia de aplicaciones
propietarias.
Miró
por encima del hombro ya que Ray estaba en el asiento del copiloto.
Estaba corriendo la consola, ni siquiera estaba usando el entorno
gráfico, usaba una aplicación para el correo electrónico que
parecía diseñada en los años noventa. Se quedó asombrado.
El
portátil estaba acabado en un sólido metal que no supo identificar,
se le notaba de excelente contrucción.
-Perdona
Ray- le dijo al absorto hacker.
-Dime,
te escucho.
-Jamás
había visto un Netbook así, ¿cual es su fabricante?.
-Se
trata de un prototipo chino del fabricante Dooloong. La ingeniería
es libre, lo han diseñado gente de todo el mundo por internet. El
procesador es chino, no es demasiado rápido pero tampoco yo uso
aplicaciones demasiado exigentes, casi todo lo que hago tiene que ver
con texto.
-¿Es
un tablet?.
-No,
pero se puede girar, casi todo es batería, al menos la base, si te
fijas allí está además de la batería los puertos de conexión, de
tarjeta SD y nada más, es en la pantalla donde está la salida de
audio, el procesador, la tarjeta gráfica, todo.
Me
quedé helado de pensar que el guru más importante del movimiento
Linux fuera capaz de hacer todo su trabajo en una especie de tablet
chino de bajo coste.
-No
es lo que parece, dijo como leyendo mis pensamientos- está muy
optimizado, no he hecho los Bemchmarks, por supuesto, pero en
multitarea puedo estar escuchando mi música étnica mientras
descargo mis correos y webs, y además estoy editando un texto o
escribiendo código.
-Pero,
dijo Chema- ¿no te conectas a Internet directamente?.
-No-
sentenció- ejecuto un daemon en un servidor de la FSF para que
descargue mis correos y las páginas que visito, de ese manera nunca
estoy localizado por el Gran hermano.
-Eso...
te priva de mucha de la diversión que hay online, ¿no?.
-Bah,
¿para qué?, no tengo tiempo que perder con tonterías, vosotros
tampoco deberíais, un verdadero hacktivista solo tiene una meta en
la vida. Y esa no es perder el tiempo en redes sociales o en un clan
de juegos online.
Vi
a Chema avergonzarse hasta el punto de ponerse colorado.
-¿Tenéis
té en la residencia?, siempre bebo té.- dijo tranquilamente, y
luego siguió escribiendo correos como si aquella regañina no
hubiera tenido lugar.
Llegamos
al apartamento de la residencia y mientras preparábamos la comida
Ray estaba en un viejo sofá, sentado con su Netbook delante y
escribiendo interminables correos. Al parecer respondía
personalmente a todo el que le escribía. Me pregunté si se puede
ser un activista las veinticuatro horas del día sin quemarse, el
tipo no es que fuera productivo, es que sencillamente no era capaz de
dejar de trabajar. De vez en cuando se ponía de pie y se estiraba
como un gato, bostezaba y se rascaba el cuello.
-Por
lo visto es así siempre- dijo Chema.
-¿Es
normal?.
-No
es el primer activista que vive así- dijo Chema pasándome los
platos para poner la mesa- esta gente vive sin hogar, con su mochila
siempre encima, siempre moviéndose.
-Chico,
parece algo del tipo obsesivo compulsivo.
Pusimos
la mesa y Ray no cerró su máquina hasta que no terminamos de poner
la mesa.
-Uauh,
estoy hambriento.
-Espero
que te guste, tenemos ensalada de pavo, y luego hemos hecho un pastel
de carne, receta de mi abuela, espero que te guste.
-¿Tenéis
té?- preguntó. Chema se llevó la mano a la frente y le preparó
una taza de té.
Los
primeros minutos los dedicó a comer mientras Chema y Dan se miraban
nerviosos, por fin Chema el más lanzado comenzó un nuevo tema de
conversación.
-¿Qué
trabajo haces principalmente Ray?.
-El
correo me lleva mucho tiempo, hay muchas preguntas y coordino mi
oficina del FSF desde aquí. Escribo notas de mis charlas, leo mucho
material político y si tengo tiempo estoy intentando ponerme al día
con algunos lenguajes.
-¿Tienes
vacaciones?-- le pregunté. Al instante me arrepentí de haber hecho
esa pregunta.
Ray
se tomó su tiempo en responder.
-Cuando
eres un activista tienes que pensar muy bien qué tipo de persona
quieres ser y qué hay que hacer para conseguirlo. Por mi parte
significa estar completamente involucrado en lo que hago, sin
distracciones. Me gusta viajar y aprovecho para disfrutar en mis
viajes.
Terminamos
de comer y Chema se lanzó con una petición insusial.
-¿Podrías
enseñarnos tu portátil?, jamás había visto un equipo realmente
libre.
Ray
se encogió de hombros, sin entender el propósito de aquello, pero
supongo que al ser sus anfitriones teníamos ciertos derechos.
-La
única diferencia es que el terminal es libre en todos los sentidos,
la BIOS es libre, los drivers, todo.
Tenía
el equipo en modo suspensión, al abrirlo apareció emacs y un
rudimentario programa de correo.
-Puedo
responder cerca de cien correos al día, lo considero la parte más
importante de mi trabajo, los descargo, y trabajo offline. Una vez
respondidos los vuelvo a subir, puedo conectarme como tres veces al
día, básicamente para bajar y subir datos.
-¿Pero
solo trabajas con correo?.
-Casi
siempre, a veces necesito mirar un PDF o trabajar con una imágen, en
ese caso ejecuto las X11. Pero no me gustan, casi todo se puede hacer
desde la consola.
Ray
se puso de pie con su té, estiró las piernas y se puso a leer los
lomos de los libros en nuestra estantería.


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