sábado 15 de octubre de 2011

Hacktivista


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La sala estaba llena de energía, podían verse brillar no sólo las pantallas de los portátiles sino a los jóvenes que estaban atentos a cada palabra que el orador decía.

El aforo del aula magna era de setecientas personas, pero esa mañana había más de dos mil.

-La amenaza corporativa no quiere que seas libre, todo lo que consumes está envenenado y cada regalo es una trampa que tiene como único objetivo hacerte un esclavo. ¿Usas un Mac, los servicios de Google?, entonces dime quien tiene tus ficheros, ¡porque esa es la persona que los está leyendo!, tú le diste el permiso para ello.

Dan estaba observando con fascinación el espectáculo, era un completo activista del software libre desde los quince años. Por eso era un auténtico evento estar ante el máximo representante del software libre, alguien que había sido encarcelado incontables veces y demandado por las principales empresas de software e Internet. No tenía casa, vivía en los domicilios de los activistas que lo invitaban a dar sus conferencias, una mochila grande y su portátil a cuestas. Era todo lo que llevaba encima.

Su último portátil era uno de manufactura chica, un Dooloong v7, con un procesador TDragon a 1,2 Ghz.

Ray Strockwell era el nombre más incómodo del moderno capitalismo y se alojaba en casa de su amigo Chema. Aquellos estaban siendo días excitantes.
Chema había soportado toda una batería de preguntas sobre el mítico hacker, qué comía cuanto dormía, de qué habían hablado. La vida de aquel personaje era sumamente interesante y ¡esa noche iban a cenar juntos!. Aquello le ponía aún más acelerado que la charla en sí.

Lea se le acercó, estaba tan contenta como él. Ella era un curso menor que Dan y una de las pocas chicas que habitaban las conferencias para Hackers y amantes del software libre.

-¿Vas a hablar con él?-

-Ahora hay mucha gente, esta noche tendré ocasión de hablar con él todo lo que quiera.

-Suertudo, al menos acompáñame mientras intento que me firme el portátil.

Miró el portátil de Lea con desagrado, llevaba una distribución de Linux comercial, que tenía software cerrado, por cosas que había leído de Ray era capaz de negarse a firmarle el portátil, pero prefirió que lo descubriera ella misma, había visto en sus ojos que más allá de la ideología el gurú le parecía un tipo atractivo, y sin duda lo era, cosa que desagradó a Dan.

Se acercaron al tropel de gente que quería algo de Ray, el tipo estrechaba manos, firmaba camisetas portátiles y posaba para fotos. Dan empujaba y era empujado cuando al final llegaron Lea le dió dos besos y le pidió que firmara el portátil, esperaba el momento del rechazo, pero el tipo firmó sin mirarlo. Aquello le sentó fatal y la dejó sola con su felicidad. Podría ser un gurú del software o un cantante de rock, pero la chica no distinguía la diferencia.

Cuando no quedó apenas nadie vio a Chema que esperaba pacientemente al lado de Ray mientras firmaba las últimas camisetas. Era más tarde de lo previsto. Chema presentó a Dan a Ray y este le saludó con una sonrisa. Ray tenía fama de ser poco sociable, incluso rudo en muchas ocasiones. De momento le pareció amable.
Solo llevaba un gran petate militar con sus cosas y la bolsa de su portátil, un Netbook. Cuando se metieron en el coche les dijo.
-No se lo tomen a mal pero no me gusta la charla intrascendente, estaré trabajando en el viaje, pero ustedes charlen de lo que quieran.
Y tal cual lo dijo abrió su Netbook y se puso golpear rítmicamente las teclas. Chema y Dan se quedaron sin saber qué hacer.

Ray había llevado su locura por el software libre al punto de rechazar algunos portátiles basados en Linux que incluían programas propietarios. Llevaba un año con un Netbook chino que le ofrecieron en su último viaje a Asia, estando en Shenzen un fabricante que era uno de los patrocinadores de la conferencia le habló de su portátil 100% software libre y aquello gustó a Stockwell, así que le dieron el prototipo. 

Era un Netbook de 11 pulgadas, nada que ver con su antiguo IBM de 17 pulgadas con el que siempre se le veía. El procesador del equipo era un TDragon a 1,2 Ghz, tenía 2 Gb de RAM y un disco duro en estado solido de 80 GB, una máquina muy limitada para los tiempos que corrían, pero que estaba limpia de aplicaciones propietarias.

Miró por encima del hombro ya que Ray estaba en el asiento del copiloto. Estaba corriendo la consola, ni siquiera estaba usando el entorno gráfico, usaba una aplicación para el correo electrónico que parecía diseñada en los años noventa. Se quedó asombrado.

El portátil estaba acabado en un sólido metal que no supo identificar, se le notaba de excelente contrucción.

-Perdona Ray- le dijo al absorto hacker.

-Dime, te escucho.

-Jamás había visto un Netbook así, ¿cual es su fabricante?.

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Se ve que tocó un tema que le interesaba, aún así no dejó de teclear.


-Se trata de un prototipo chino del fabricante Dooloong. La ingeniería es libre, lo han diseñado gente de todo el mundo por internet. El procesador es chino, no es demasiado rápido pero tampoco yo uso aplicaciones demasiado exigentes, casi todo lo que hago tiene que ver con texto.

-¿Es un tablet?.

-No, pero se puede girar, casi todo es batería, al menos la base, si te fijas allí está además de la batería los puertos de conexión, de tarjeta SD y nada más, es en la pantalla donde está la salida de audio, el procesador, la tarjeta gráfica, todo.

Me quedé helado de pensar que el guru más importante del movimiento Linux fuera capaz de hacer todo su trabajo en una especie de tablet chino de bajo coste.

-No es lo que parece, dijo como leyendo mis pensamientos- está muy optimizado, no he hecho los Bemchmarks, por supuesto, pero en multitarea puedo estar escuchando mi música étnica mientras descargo mis correos y webs, y además estoy editando un texto o escribiendo código.

-Pero, dijo Chema- ¿no te conectas a Internet directamente?.

-No- sentenció- ejecuto un daemon en un servidor de la FSF para que descargue mis correos y las páginas que visito, de ese manera nunca estoy localizado por el Gran hermano.

-Eso... te priva de mucha de la diversión que hay online, ¿no?.

-Bah, ¿para qué?, no tengo tiempo que perder con tonterías, vosotros tampoco deberíais, un verdadero hacktivista solo tiene una meta en la vida. Y esa no es perder el tiempo en redes sociales o en un clan de juegos online.

Vi a Chema avergonzarse hasta el punto de ponerse colorado.

-¿Tenéis té en la residencia?, siempre bebo té.- dijo tranquilamente, y luego siguió escribiendo correos como si aquella regañina no hubiera tenido lugar.

Llegamos al apartamento de la residencia y mientras preparábamos la comida Ray estaba en un viejo sofá, sentado con su Netbook delante y escribiendo interminables correos. Al parecer respondía personalmente a todo el que le escribía. Me pregunté si se puede ser un activista las veinticuatro horas del día sin quemarse, el tipo no es que fuera productivo, es que sencillamente no era capaz de dejar de trabajar. De vez en cuando se ponía de pie y se estiraba como un gato, bostezaba y se rascaba el cuello.

-Por lo visto es así siempre- dijo Chema.

-¿Es normal?.

-No es el primer activista que vive así- dijo Chema pasándome los platos para poner la mesa- esta gente vive sin hogar, con su mochila siempre encima, siempre moviéndose.

-Chico, parece algo del tipo obsesivo compulsivo.

Pusimos la mesa y Ray no cerró su máquina hasta que no terminamos de poner la mesa.

-Uauh, estoy hambriento.

-Espero que te guste, tenemos ensalada de pavo, y luego hemos hecho un pastel de carne, receta de mi abuela, espero que te guste.

-¿Tenéis té?- preguntó. Chema se llevó la mano a la frente y le preparó una taza de té.

Los primeros minutos los dedicó a comer mientras Chema y Dan se miraban nerviosos, por fin Chema el más lanzado comenzó un nuevo tema de conversación.

-¿Qué trabajo haces principalmente Ray?.

-El correo me lleva mucho tiempo, hay muchas preguntas y coordino mi oficina del FSF desde aquí. Escribo notas de mis charlas, leo mucho material político y si tengo tiempo estoy intentando ponerme al día con algunos lenguajes.

-¿Tienes vacaciones?-- le pregunté. Al instante me arrepentí de haber hecho esa pregunta.

Ray se tomó su tiempo en responder.

-Cuando eres un activista tienes que pensar muy bien qué tipo de persona quieres ser y qué hay que hacer para conseguirlo. Por mi parte significa estar completamente involucrado en lo que hago, sin distracciones. Me gusta viajar y aprovecho para disfrutar en mis viajes.

Terminamos de comer y Chema se lanzó con una petición insusial.

-¿Podrías enseñarnos tu portátil?, jamás había visto un equipo realmente libre.
Ray se encogió de hombros, sin entender el propósito de aquello, pero supongo que al ser sus anfitriones teníamos ciertos derechos.

-La única diferencia es que el terminal es libre en todos los sentidos, la BIOS es libre, los drivers, todo.

Tenía el equipo en modo suspensión, al abrirlo apareció emacs y un rudimentario programa de correo.

-Puedo responder cerca de cien correos al día, lo considero la parte más importante de mi trabajo, los descargo, y trabajo offline. Una vez respondidos los vuelvo a subir, puedo conectarme como tres veces al día, básicamente para bajar y subir datos.

-¿Pero solo trabajas con correo?.

-Casi siempre, a veces necesito mirar un PDF o trabajar con una imágen, en ese caso ejecuto las X11. Pero no me gustan, casi todo se puede hacer desde la consola.

Ray se puso de pie con su té, estiró las piernas y se puso a leer los lomos de los libros en nuestra estantería.